Predicador
Intercambio

II Domingo Cuaresma

Por favor apoye la misión de
los Frailes Dominicos.

Amigable Impresora

• Homilias Dominicales •
• Palabras para Domingo •
• Homalias Brevas •
• Suscribir •
• Donar •
• Hogar •

II Domingo Cuaresma

22 de Febrero de 2026

(Consulte el Archivo para ver reflexiones pasadas y futuras.)

 

 

 

 


Génesis 12:1-4a; Salmo 33; 2 Timoteo 1:8b-10; Mateo 17:1-9



II

Domingo

Cuaresma

(A)

 

 

1. -- Kathleen Maire OSF <KathleenEMaire@gmail.com>

2. -- P. Jude Siciliano OP <FrJude@JudeOP.org>

 

*****************************************************
1.
*****************************************************

II Domingo de Cuaresma (A)

3/1/2026

Génesis 12: 1-4;
Timoteo
1: 8-10;
Mateo
17:1-9

 

A primera vista, las lecturas de hoy parecen no tener nada que ver  con la Cuaresma.  Leemos la parte del Éxodo en que Dios escogió a Abram por la única razón que Dios tuvo gran amor para la gente y quiso bendecir a todas las naciones por medio de él.  Escuchamos la promesa que se extiende hasta hoy día, “En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”.   Toda la iniciativa de la salvación depende de Dios.  Vemos que Dios es gracia inexplicable.

 

Seguimos con la carta de san Pablo a Timoteo.  Leemos que Dios nos salva y nos llama a una vida santa.  Esta vocación no depende de nuestras buenas obras, sino de la voluntad de Dios.   Otra vez vemos que la gracia de Dios no es un premio por lo que hacemos, sino un don gratuito.  La realidad es que la gracia de Dios es un impulso para nuestra conversión y para un cambio de vida.  San Pablo insiste en que esta gracia y llamada a la santidad existía desde la eternidad, pero que ahora se manifiesta por medio de Jesucristo. 

 

Es interesante que la Iglesia nos ofreció una lectura del Génesis la semana pasada y otra hoy día.   La Iglesia insiste que desde la creación del mundo, Dios permanece en medio de la historia humana, cuidando a la gente, siempre listo para ayudarnos en nuestras necesidades y generoso en el perdón.  La idea de la salvación no es algo que se le ocurrió a Dios durante el transcurso de la historia, sino su intención fundamental.  Dios es un Dios de amor desde el principio.  La Cuaresma es una oportunidad para reflexionar en esta verdad.  Cada uno de nosotros siempre estuvimos en la mente de Dios.

 

Y por fin llegamos al Evangelio, una linda descripción de la transfiguración de Jesús, cuando Pedro, Santiago y Juan le vieron resplandeciente como el sol.  Vemos a los apóstoles asustados, confundidos, queriendo quedarse siempre en este momento de iluminación.  Pero a poco rato, viene la voz de Dios diciendo: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”.  Con estas palabras, Dios establece a Jesús como su portavoz.  Dios establece a Jesús como su mensajero legítimo.  Y aún más, Dios establece la relación que existe entre Él y Jesús, “Este es mi Hijo muy amado”. 

 

Pensando un poco, vemos que las lecturas son perfectas para la segunda semana de Cuaresma.  Nos llaman a una vida santa por medio de Jesús, nuestro guía, nuestro camino, y nuestro hermano.  Nos proclaman que esta es la voluntad de Dios desde el principio de la creación.  Y nos dicen que como Abram, tenemos que empezar un viaje, dejando atrás lo familiar, lo cómodo, lo conocido, lo fácil, lo que no pertenece a la vida santa. 

 

Esta caminata de la Cuaresma nos llama a una transformación.  No es suficiente pensar que podemos abstenernos de alguna comida, de bebida, o de alguna rutina.  La cuaresma nos llama a un cambio de dirección, a un reenfoque de nuestra mente, a una dedicación a la vida santa.   Tal vez podemos decir que tenemos que aceptar el perdón de Dios por nuestros pecados, y en turno tenemos que perdonar a los que nos han ofendido.

 

Si podemos pensar en una sola persona con quien tenemos rencor u ira, es esta persona que tenemos que perdonar.  Puede ser un papá o una mamá por lo que pasó muchos años atrás; un hermano o hermana que siempre salió adelante; a un vecino o compañero que estaba premiado por algo que nosotros hicimos.  Puede ser un hijo e hija que nos ha robado de nuestra esperanza e ilusión.  Puede ser un jefe de trabajo que nunca apreció nuestro esfuerzo.  Puede ser un oficial del gobierno que nos culpó por un delito.  Puede ser nuestra propia persona que nunca alcanzó nuestro ideal. 

 

 Jesús nos invita al perdón.  Como dice Dios en el Evangelio, “Escúchenlo”.

 

Haga clic aquí para obtener un enlace a las lecturas de este domingo.

https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/030126.cfm

 

Sr. Kathleen Maire OSF <KathleenEMaire@gmail.com>

 

*****************************************************
2.
*****************************************************

“PRIMERAS IMPRESIONES”

2º DOMINGO DE CUARESMA (A)

1 de Marzo de 2026

Génesis 12:1-4a; Salmo 33; 2 Timoteo 1:8b-10; Mateo 17:1-9

Por: Jude Siciliano , OP

 

Queridos predicadores:

 

Las lecturas bíblicas de los domingos se eligen con un propósito. La primera lectura (generalmente de las Escrituras Hebreas) se relaciona con el evangelio del día. Esta relación no es casual, sino que refleja un plan teológico y pastoral diseñado por la Iglesia tras el Concilio Vaticano II. El evangelio es primordial, el "ancla teológica". Cada domingo se elige la primera lectura porque ilumina, anticipa o prepara el Evangelio.

 

Así, por ejemplo, la primera lectura de las Escrituras Hebreas contiene figuras, acontecimientos o promesas que prefiguran a Cristo. El Evangelio revela el cumplimiento de lo que anticipan las Escrituras Hebreas.

 

Así pues, en este segundo domingo de Cuaresma, nuestra primera lectura presenta al patriarca Abrahán, quien inicia el camino de la fe. El Evangelio presenta al Hijo que completará ese camino mediante su fe, sufrimiento y gloria. Abrahán se adentra en lo desconocido porque confía en la Palabra de Dios. En la cima de la montaña, los discípulos reciben la dirección de la voz que viene de la nube: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escúchenlo».

 

El modelo para nosotros, los discípulos, se le presenta a Abram. Así es como se nos sugiere hoy. Al igual que Abram: somos llamados, no auto iniciamos ese llamado. Abram no inventó su misión; Dios lo convocó. En el Evangelio, los discípulos no orquestan la Transfiguración, sino que son guiados a la montaña. De igual manera, nuestra vida cristiana no comienza con nuestros propios designios de superación personal. Dios ha tomado la iniciativa de llamarnos mediante nuestro Bautismo, nuestra vocación particular y nuestra conversión por gracia, mostrándonos cómo debemos servir. Esto contradice las pautas modernas que nos dicen que tenemos el control y podemos diseñar nuestro propio destino.

 

Abram escucha y responde a una promesa sin ver su cumplimiento. Lo mismo ocurre con los discípulos. En la montaña, ven la gloria antes de comprender la cruz. Lo mismo ocurre con nosotros. Estamos llamados a confiar. Antes de ver, nos comprometemos sin experimentar aún los resultados prometidos y seguimos a Cristo sin un mapa detallado ni GPS.

 

Es Cuaresma, tiempo no solo de ayuno y abnegación, sino también de reflexión. Las lecturas de hoy nos invitan a una respuesta cuaresmal. ¿Qué me pide Dios que deje? ¿A qué promesa me aferro? ¿Qué me resulta incierto y aterrador en mi caminar diario? Impulsado por la experiencia de los discípulos en la cima de la montaña, ¿he vislumbrado alguna vez la gloria de Cristo que me sostiene en momentos de duda y prueba? Nuestras vidas no recrean exactamente los acontecimientos bíblicos, pero están moldeadas por ese mismo ritmo y patrón divino: Llamado... Promesa... Camino... Cumplimiento.

 

Pero antes de todo esto viene la gracia.

        – Si estamos en un tiempo de agitación, entonces estamos en el “Llamado”.

        – Esperando que algo suceda – estamos en la “Promesa”.

        – Luchando contra las dificultades – estamos en el “Viaje”.

Y.… experimentando una paz profunda, o claridad, tenemos un atisbo de “Plenitud”.

 

La vida cristiana parece transitar estas etapas repetidamente. Nuestro mundo moderno valora el control, la rapidez, la eficiencia y los resultados mensurables. Mientras que nuestra fe, revelada de nuevo en las lecturas bíblicas de hoy, valora la confianza, la paciencia y la escucha.

 

Hoy escuchamos el llamado a confiar en nuestro fiel Dios durante largos períodos de tiempo; a mantener la confianza mientras la Revelación se desarrolla gradualmente. Se nos recuerda que la gloria y el sufrimiento coexisten; que nuestra historia no es única, sino parte de una historia mucho mayor. Al igual que los discípulos, también nosotros tenemos momentos de profunda oración, claridad y paz, al sentir a Dios cerca y real. Estos momentos no son escapes, sino fortaleza para cuando bajemos de la montaña y regresemos a vivir fielmente en el valle.

 

La Cuaresma no se trata de heroicidades dramáticas. Se trata de confiar en la promesa que hemos escuchado y de tener la valentía de dar el siguiente paso. Somos como Abrahán: caminamos sin ver todo el futuro. Como los discípulos en la montaña, escuchamos la Palabra de Dios a través del Hijo Amado, que nos anima y fortalece para seguir adelante ante las incertidumbres diarias que enfrentamos. Recordamos que es Dios quien nos llama y Dios quien es fiel. Con esa esperanza cuaresmal, nos encaminamos hacia la Pascua, fortalecidos y animados por el Espíritu de Dios.

 

Las Escrituras de hoy revelan la esencia de la Cuaresma. Al igual que Abram, se nos pide que nos alejemos de lo que nos asegura. Mediante la oración, el ayuno y la limosna, nos volvemos con confianza a Dios incluso antes de ver resultados. La fe no es tener claridad; es seguir adelante. Abram se atrevió a confiar y así comenzó la historia de la salvación.

 

Observe también que la promesa no es solo para él. «Todas las comunidades de la tierra hallarán bendición en ti». Dios nos bendice para que otros sean bendecidos a través de nosotros. En Cuaresma, emprendemos nuestro viaje anual desde la comodidad hacia la promesa, confiando en que si caminamos con Dios, aunque no tengamos un mapa, caminamos hacia la bendición.

 

Haga clic aquí para obtener un enlace a las lecturas de este domingo:

https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/030126.cfm

 

P. Jude Siciliano, OP FrJude@JudeOP.org

 


Homilías Dominicales Archivo

• II Domingo Cuaresma •
• I Domingo Cuaresma •
• MIÉRCOLES DE CENIZA •
• VI Domingo •
• V Domingo •
• IV Domingo •
• Suscribir •


• Homilias Dominicales • Palabras para Domingo • Homalias Brevas • Suscribir • Donar • Hogar •